martes, 14 de junio de 2011

Crítica a la razón nuclear tras Fukushima, Jordi Ortega

Las propuestas de Consell Assessor de Desenvolupament Sostenible abren el debate sobre la energía nuclear en Catalunya, mientras Alemania pone fecha al cierre e Italia entierra la energía nuclear en referéndum

Clement, Fischer, Schoeder, Trittin, Steinmeier.


Angela Merkel ha decidido poner fecha al cierre de las centrales nucleares. Tras el accidente de Fukushima, el gobierno alemán dio marcha atrás a la decisión adoptada en septiembre de alargar la vida de las centrales nucleares. Una decisión que para ella es humillante, pues convirtió su política pronuclear en una “batalla personal”. Tras una década criticando el consenso nuclear de la coalición roji-verde, vuelve a la situación de partida, lo que supone un reconocimiento póstumo de aquel acuerdo histórico para cerrar las nucleares.

No obstante, la decisión de eliminar gradualmente la energía nuclear será más costosa y lenta que lo que preveía el plan del gobierno anterior roji-verde. El gobierno alemán no volverá a abrir ocho centrales nucleares. Una medida incluida en el “consenso nuclear”, pero que no se llevó a cabo por el bloqueo de la oposición (CDU). De las nueve restantes, en 2015 cierra Grafennreinfeld (abierta en 1981); en 2017 cierran Gundremmingen B y Phippsburg 2 (abiertas en 1984 y en 2019); en 2019 Gröhnde y Gundremmingen C (abiertas en 1984) y Brukdord (abierta en 1986). Las últimas se desconectan en 2022, Isar 2 y Emsland (de 1988) y Neckarwestheim 2 (última abierta en 1989).


Deutschlandkarte mit Atomkraftwerken: bisherige Restlaufzeiten.


Los aplausos estallaron en el Bundestag al anunciar el cierre de la última central nuclear en 2022. Fue la oposición, en pie, quien aplaudió la decisión. Jürgen Tittin, entonces ministro de medio ambiente, le dijo, "señora, bienvenida al siglo XXI".

La nuclear de Krümmel, cerca de Hamburgo, dos años cerrada tras varios incidentes, con un incendio que afectó a un transformador, hacía difícil volverla a poner en funcionamiento. Ahora sus propietarios reclaman indemnizaciones por su cierre. El “consenso nuclear”, del anterior gobierno roji-verde no suponía coste al consumidor; se asignaban cantidades límites de producción para cada planta. El nuevo acuerdo es más rígido, fija fechas de vencimiento, y será más costoso. Las empresas preparan demandas de lo que consideran una expropiación de la capacidad de producción. El ex director de Seguridad Nuclear del Ministerio, Wolfgang Renneberg, afirmó “rara vez he visto una ley tan mal redactada”.


SPD-Anzeige gratuliert der Kanzlerin zur Einsicht zum Atomausstieg

El calendario de cierre no era la política del gobierno (CDU). Éste fue un compromiso que el gobierno aceptó con plazos más largos a cambio de evitar indemnizaciones. El gobierno modificó el calendario de cierres: Isar 2, que cerraba en 2033, y Neckarwesthelm, en 2035, se desconectarán en 2022, doce años antes, con 33 años.

Por eso, sorprende que en el Senado español se le pregunte al Ministro de Industria por qué cierra Garoña, abierta en 1971, cuando alargó su vida útil cuatro años (cumplidos los 40 de funcionamiento). ¿Se imagina que quién reclama indemnizaciones millonarias por lo que consideran una expropiación, se le pueda nombrar secretario de Estado? ¿Un secretario de estado declarando contra la abogada del Estado?

Tras Fukushima el gobierno alemán creó dos comisiones, una que evaluará aspectos técnicos y otra para aspectos éticos del abandono nuclear. El presidente de la Comisión de Seguridad Nuclear (RSK) Roland Wieland y el Ministro Alemán de Medio Ambiente Norbert Röttgen presentaron el pasado 18 de mayo las conclusiones sobre la seguridad técnica de las centrales nucleares [http://www.bmu.de/files/pdfs/allgemein/application/pdf/sicherheitsueberpruefung_stellungnahme_rsk.pdf].


Las pruebas de resistencia y de seguridad de las nucleares no comprueban cuántas nucleares no saltan por los aires. Se trata de un análisis probabilístico. Aún siendo la seguridad un concepto interpretativo, ninguna de las 17 centrales alemanas superó el nivel 3 (seguridad aceptable), ninguna supera el nivel 2 (sólo 9 de forma parcial) y 4 ni superan el nivel 1 –el impacto de una avioneta. El informe analiza otros efectos, desde las inundaciones, sobre valores históricos, hasta las dificultades de acceso a las instalaciones en caso de desastres. Existen aspectos aún no evaluados: la capacidad de respuesta de los sistemas segundarios de refrigeración, etc., requiere una comprobación independiente posterior. El resultado con un análisis más detallado hubiera sido demoledor.


El informe de la comisión ética, dirigida por Klaus Töpfer, ex ministro de medio ambiente y ex director del PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente), expone 29 conclusiones. Además de las cuestiones jurídicas y técnicas, el abandono es un problema ético, a saber, ¿qué se considera riesgo aceptable o inaceptable? ¿Qué criterios permiten evaluar riesgos futuros respecto hipotéticos beneficios a costos plazo? Fukushima muestra la capacidad que los riesgos tienen de modificar las condiciones de supervivencia de generaciones futuras, trasladando a estas una carga “perpetua” (los residuos con una vida de miles de años). El daño del peor accidente posible no son bienes reemplazables por bienes económicos. No son bienes que puedan compensar económicamente.

Mantener la energía nuclear supone un reparto desigual de las oportunidades de supervivencia para generaciones futuras. La conclusión de la comisión ética es poner fin lo más rápidamente posible a la energía nuclear. [http://www.bundesregierung.de/Content/DE/__Anlagen/2011/05/2011-05-30-abschlussbericht-ethikkommission,property=publicationFile.pdf].

El siglo XX ha sido el del desarrollo económico impulsado por una concepción inocente de lo tecnológicamente viable. El siglo XXI, por el contrario, ha de abandonar la arrogancia tecnológica del siglo XX: El reto mayor es tomar conciencia de que la supervivencia humana depende de un ecosistema mundial basado en frágiles equilibrios que el desarrollo de la tecnología es capaz de alterar. Afrontar ese nuevo imperativo (energ) ético (como titula Hermann Scheer su libro póstumo).


La comisión ética alemana señala lo mal que gestionamos los riesgos. Joseph E. Stiglitz comparaba la gestión de los riesgos de Fukushima y los riesgos financieros. Actuamos del mismo modo irresponsable: trasladamos los riesgos inaceptables a terceros. Un delirio de ocultación y minimización de las consecuencias que magnifica los supuestos beneficios y subestima la suma de circunstancias improbables. De repente ingeniería financiera y tecnología nuclear se encuentra rodeada de lo que se considera altamente improbable.


Ningún país se ha liberado del debate energético. El CADS (Consell Assesor per al Desenvolupament Sostenible) ha plantado una hoja de ruta de qué lecciones se deben de extraer de Fukushima. El gobierno por ahora tan sólo ha anunciado antes de final de año una nueva revisión del Plan de Energía de Catalunya. Alemania, al tiempo que adelanta el cierre, modifica la ley de energías renovables y aprueba toda una política industrial de desarrollo de las nuevas tecnologías, con un impulso de redes de transporte, mejora de la gestión, ampliación de la eólica marina. El CADS se centra en la gestión de los riesgos y seguridad de las centrales nucleares, en qué hacer con los residuos y en la necesidad de abordar un sistema energético para Catalunya, siendo unos de los 5 países más nuclearizados [http://www15.gencat.cat/cads/AppPHP/images/stories/informes/2011/informe_01_2011_nuclears_web.pdf].


El CADS propone que el gobierno catalán realice las pruebas complementarias (a las del CSN) de resistencia sobre riesgos sísmicos, inundaciones, desastres naturales o posibles ataques terroristas. El modelo de test aprobado en el Congreso, utiliza el modelo de pruebas de RSK (alemán); aunque el CSN arrancó las pruebas sin incluir, los ataques terroristas (que no exige las pruebas de estrés europeas, ni tampoco accidentes de aviones, incluidos por Bruselas). “Si han de aguantar el impacto de un avión”, afirmaba el director de Foratom, Santiago San Antonio, “tendríamos que cerrarlas todas”.


El informe, como indica Ramón Arribas, director del CADS, ha tenido una positiva recepción tanto por opositores como favorables a la energía nuclear.

Hoy suena sarcástico recordar aquello de “un debate sin prejuicios ideológicos ni demagogia“. Aún hay quien califica las medidas de Merkel de “precipitadas”, “decisiones emotivas”… en fin, como de costumbre. ¿Acaso podemos banalizar el debate energético en otros países que impulsa el valor de las renovables?

El CADS aporta una excelente hoja de ruta, con todos los elementos presentes en el debate energético abierto tras Fukushima. Incluso el Consejo para Recuperación Económica del gobierno de Artur Mas, declarándose favorable a la nuclear, reclama tras Fukushima tomar en consideración sus consecuencias.

Reclama que el gobierno catalán tenga una posición determinante en decidir sobre las actuaciones de empresas propietarias de nucleares para garantizar la seguridad. En octubre, a la luz de las pruebas, se deberá decidir sobre las licencias para operar de Asco I y Asco II. ¿Qué condiciones se le exige para seguir operando? ¿Se esperará tomar una decisión a tener las pruebas?



Existen riesgos externos para Asco I y Asco II. El riesgo por inundaciones y riadas, la capacidad de regulación de embalses, analizar inundaciones históricas, sin olvidar ruptura de presas. La lista sigue: planes de emergencia, contar con equipos técnicos, rapidez de respuesta, ejercicios de simulaciones, transferencia de información, protocolos de actuación, etc. El CADS no excluye, como hizo el presidente de Sarre, de la CDU, por carta reclamo a Sarkozy el cierre de nucleares al otro lado de la frontera.


Alemania, tras el calendario de cierre toca abrir el debate de qué hacer con los residuos. Los depósitos de Asse II y Gorleben están al borde del colapso. El CADS no esconde el problema. Mantiene la oposición expresada por el parlamento de Cataluña contraria al ATC (Almacén Temporal Centralizado). Fukushima ha mostrado que las piscinas, en donde se almacena el combustible gastado, no son los lugares más adecuados. Un fallo de la refrigeración provocaría una fusión nuclear. Reclama los recursos económicos de ENRESA para gestionar los residuos en seco, en instalaciones anexa a las centrales. Buscar la solución menos insegura, no existe una solución óptima para residuos de miles de años de vida. La tarea de desmantelamiento de las centrales y gestión de residuos va a requerir investigación y formación, señala el CADS.



En la revisión del Plan de Energía de Cataluña el CADS pide que se incluya en sus dos horizontes (2020 y 2030) un escenario sin nucleares, en consonancia con el Comisario de Energía. El IPCC sobre renovables ve factible un 77% de energía primaria renovable a nivel global en 2030. El Plan de Energía Renovables revisado propone un 20% de renovables en 2030, cuando la comisaria europea reclama en 2020 alcanzar el 30% para no perder la carrera de las nuevas tecnologías de futuro.

En Francia, la extrema sequia provoca que el 60% del uso del agua se destine a refrigerar las centrales nucleares. De superarse las temperaturas de seguridad tendrían que parar 44 reactores. El talón de Aquiles de Francia. Cierto, las nucleares no dependen del sol y viento, como las renovables, pero no pueden prescindir de agua, ni de suministro eléctrico para su refrigerado. Si De Gaulle desarrolló las nucleares, Sarkozy pedía una apuesta de todo el país por el desarrollo de las energías renovables.


Mientras el parlamento espera a final de año en conocer la revisión de la política energética. Mientras la energía centra la agenda política al pasar de ser una urgencia a ser una emergencia.

viernes, 3 de junio de 2011

¿Hacia dónde deben mirar los mercados de carbono? JORDI ORTEGA

La Carbón Expo se inició con un jarro de agua fría. El mercado de carbono ha sufrido en 2010 un colapso; el volumen de negocio ha adelgazado. Incluso el mercado europeo puede verse comprometido ante las incertidumbre del mercado, falta de ambición de acuerdos. Hay demasiadas incógnitas sobre qué pasará después del 2012, cuando acaba el primer período de cumplimiento de Kioto. Quizá alguien juega con el calendario Inca, que acaba el 2012.



Los mercaderes de los derechos de emisión carbono reunidos en Barcelona no viven para disgustos, rabias y pesares. Permitan mostrarles en una cita las causas de tantas inquietudes y desasosiegos: “si el que compra partidas ve que bajan de precio, le da rabia de haber comprado. Y si suben, le da rabia de que no compró más. Si compra derechos, suben de precio, vende, gana y luego vuelan aún a más alto precio del que ha vendido, le rabia de que vendió por menor precio. Y si no compra ni vende, y van subiendo, le rabia de que habiendo tenido impulsos de comprar, no lo hizo…”. La cita es posterior a la crisis, no actual, sino a la primera crisis bursátil de 1688. Un texto actual aunque fuera escrito por el sefardita Don José de la Vega.



Pretender evitar disgustos, rabias y pesares del mercado es tanto como querer excluir de él los riesgos. No deberíamos dejarnos llevar por el pesimismo. Se trata más bien de una enfermedad infantil; que sin ella no se madura. De un mercado en que todos eran compradores y nadie vendía, se pasó a su opuesto; todos venden y nadie compra. El derecho de emisión de CO2 llego a costar 30 euros la tonelada, cuando nadie vendía, y cayó a 0,1 euro cuando nadie compraba. Ahora está en unos 16 euros la tonelada de las emisiones de carbono.


Los mercados de carbono son una ingeniosa idea para convertir un intangible como el CO2 en un recurso con valor. La idea es generar recursos financieros para abordar el cambio climático. Pero por el camino nos olvidamos del clima. Los únicos recursos que se movilizan son contratos de opciones futuras, en que el comprador se libra de responsabilidad de comprar y el vendedor adquiere obligaciones de vender.



El desarrollo de las energías renovables (claves para combatir el calentamiento) no lo ha traído precisamente los mercados de carbono, sino los precios regulados en la tarifa (“feed-in tariff”), que permiten el desarrollo de renovables con un marco previsible, estable y seguro.


El mercado tiene limites. Como hemos visto de desasosiego del comprador (por miedo a la escasez) hemos pasado de la calma del vendedor (temor de excesos). Se ha dedicado más a construir castillos en el aire sin abordar unas urgencias que se han convertido en emergencias.


En la Carbon Expo, el representante chino anunció la creación de comercio de emisiones de carbono para más de 1.300 millones de chinos. Europa duda mientras Estados Unidos reflexiona. La negligencia benévola que se contenta en postergar decisiones. China se ha mostrado más eficaz y pragmática que Occidente. Mientras Europa debe decidir si mantenerse generosa con los emisores o acepta el reto y desafío optando por la ambición.


¿Que podemos aprender de China?


No sólo el poder se desplaza al Este; las potencias siglo XXI son de tamaño XXL. En la medida que Occidente como potencias del siglo XX facilita que China sea una potencia del siglo XXI. China no suplantarán el papel de las potencial del siglo XX, ejercerán de potencial del siglo XXI. En Copenhague, no se llego a acuerdo, no se comprendió que el mundo que existía ha desaparecido.


La decisión China de crear un comercio de carbono obedece a una pragmática política interna. El cambio climático quizá no sea tan importante como mantener una estabilidad interna; en la medida que logre una modernización ecológica podrá mantener la estabilidad interna. Un mercado de carbono forma parte de su política interna. Lo que para Europa es su política externa, lograr proyección exterior.



No es Europa sino China la que decidirá lo que producimos y que consumimos, y más importante, el cómo lo producimos y cómo consumidos. Una Europa débil y divida se hace ilusiones pensando que seguirá determinando la historia. Ni siquiera es capaz de cooperar para salir de la crisis.


La vieja Europa está demasiada encerrada en si mismas. Se atrinchera en sus fronteras y seguridades. Carbón Expo celebrada en Barcelona permite que brillen por su ausencia determinados actores económicos, prefieren el provincialismo de mirarse a si mismo. Mientras habla de exportación e internacionalización, en círculo, ignora la eclosión de los mercados de carbono.



Cuando nos demos cuenta que quién no estuvo sentado en la mesa (de negociación), estuvo el el menú (lo negociado), ya será demasiado tarde, se nos habrán comido. Europa, como declaraba Peter Zapf representante de la Comisión Europea, ha estado perdiendo tiempo valioso esperando a Estados Unidos, para construir un mercado global de carbono, "ahora tenemos que mirar hacia el este, China y Corea del Sur". China ni va a esperar a Europa ni a Estados Unidos.

martes, 31 de mayo de 2011

Un cambio de valores, Jordi Ortega


El accidente de metro de Valencia, el 3 de julio 2006, nos mostró de golpe las desigualdades de género. Doce fallecidos eran hombres y 29 eran mujeres. El dato parecía indicar que el transporte público es más cosa de mujeres. Un estudio del Instituto de Economía y Estadística de Francia muestra más diferencias: las emisiones de gases invernadero de un hombre (derivadas de todas sus actividades) son 7,98 kg deCO2 al día, frente a los 6,79 kg CO2 de una mujer. La huella ecológica de una mujer es de 32,2 kg de carbono al día y la del hombre, 39,3 kg diarios.

¿Cuál es la causa de esa desigual huella ecológica? Las expectativas de ascenso y promoción social de los hombres están vinculadas a ciertas conductas más intensivas en energía: más viajes en avión y en coche, más reuniones de trabajo, más comidas y cenas de trabajo...

Alguien puede pensar que las mujeres, en cuanto accedan a retribuciones más equitativas y a puestos de más responsabilidad, dejarán la misma huella. Pero las mujeres anteponen la conciliación de la vida laboral y personal a su carrera profesional. No podemos replantear el comportamiento ecológico del varón mientras no modifiquemos la escala de valores y su modelo de representación social. Determinadas pautas de varón y su excesivo uso de energía no deberían formar parte de las expectativas sociales deseables.

La gestión de lo público debe motivar los cambios hacia políticas ambientales blandas, algo que se ha hecho visible en parte con la llegada del AVE, que ha prestigiado el ferrocarril como transporte público frente al avión. Situar la lucha contra el cambio climático dentro de las expectativas sociales puede ser una palanca de ese cambio. Y precisamente estos estudios de género albergan un gran potencial para incentivar los cambios.

Jordi Ortega, investigador de la Universidad Carlos III



* Existe aportaciones desde la psicología del comportamiento instrumentos eficaces para desarrollar políticas públicas en donde las motivaciones y el cambio de valores tomen protagonismo. El vehículo híbrido de toyota prius no tiene una gama de gasoil o diesel, la opción de comprar este coche quiere mostrar unos valores distintos, de responsabilidad social y ambiental. Las políticas de culpar el 4x4 con impuestos, lleva a distinguir a quien puede pagar, en lugar de cambiar valores refuerza determinadas actitudes. Analizar los valores presentes en las decisiones económicas que no se basan en razones económicas, de rentabilidad, sino tiene su base en razones sociales y psicológicas. El diseño de las políticas públicas se orientan en razones económicas sin entender la fuerza que tiene los valores en las decisiones. Es un un momento de crisis, como el actual, en que los valores cambian, vemos cambios de patrones de comportamiento que la propia crisis, motivos económicos no es capaz de dar todas las razones de estos cambios.