domingo, 11 de septiembre de 2011

Descrédito del futuro, ¿cómo volver a creer en el progreso? JORDI ORTEGA


Le Monde reunía dos pensadores, Peter Sloterdijk -el “enfant terrible” de la filosofía crítica alemana- y Slovoj Zizek –que integra lacanianismo y critica marxiana a las ideologías. Les invitaba a reflexionar más allá de la crisis financiera, sobre la crisis de occidente. Europa vive una encrucijada. El “estar-en-el mundo” occidental, se define desde el siglo XXVII, es un estar en el futuro. Cuando aparece el “crédito“ la capacidad de hacer promesas en el futuro se amplia. La modernidad se define  como anhelo o esperanza depositada en el futuro. “Vivimos en un mundo futuribles“, resalta Peter Sloterdijk.

Sloterdijk y Zizek

“La crisis de la civilización es la siguiente: hemos entrado en una época en que la capacidad de crédito de inaugurar un porvenir sostenible está cada vez más bloqueada porque hoy se toman créditos para rembolsar otros préstamos. En otras palabras, el “crédito” ha entrado en su crisis final. Hemos acumulado tal cantidad de deuda que la promesa de reembolso en la cual se funda la seriedad de nuestra construcción del mundo ya no puede se puede sostener”. Y, como muestra, Sloterdijk añade “pregunte a un estadounidense como piensa que el gobierno va a devolver la deuda, su respuesta es “nadie lo sabe”, y creo que este no saber es el núcleo de la crisis. Nadie en el mundo sabe cómo pagar la deuda colectiva”.

Zizek recuerda que en la crisis de las "subprimes" de 2008, todo el mundo sabía que era imposible pagar las hipotecas, pero todo el mundo actuaba como si pudiera, “yo lo llamo en mi jerga psicoanalítica una negación fetichista:  sé perfectamente que es imposible, pero de todos modos lo haré”. Para caracterizar la época económica, política, ideológica y espiritual recordaba telegramas enviados entre alemanes y austriacos en la segunda guerra mundial, “aquí la situación es grave paro no catastrófica”. Hoy diría “hay motivos para la preocupación pero no calificaría la situación de grave”.

Paul Krugman de modo irónico habla del “hada de la confianza”. Dicho en términos de Zizek, la dimensión de la catástrofe es de tal dimensión que los gobiernos “no pueden tomare la crisis en serio”. Esperan, quizá, que una dosis de confianza ayude a disolver los problemas. No ahorran gestos que confirman este análisis. Sin disimular la gravedad, afirma que “no se suspende ninguna subasta de deuda pública porque es bueno que se abra la capacidad de España de acudir a los mercados”. No olvidemos que si el Bancos Central Europeo no hubiera comprado bonos de países periféricos los tipos de intereses hubieran sido prohibitivos. Aún así los compran, diría Zizek.


“Se tiene fortaleza de sobra”, todo una demostración de musculatura. La ilusión convertida en real, diría Kizek; unos gobiernos que gesticulan para hacer soportable “el desierto de lo real”. El mercado es la dimensión simbólica de aquello que hemos de calmar. Aquí las solemnes declaraciones: “el gobierno aborda la situación con preocupación, con responsabilidad y con la confianza de que estamos haciendo el trabajo que tenemos que hacer; la reformas de consolidación fiscal y el cumplimiento de los objetivos previstos”.

La responsabilidad de preservar lo que tenemos, en el futuro, no nos lleva a renunciar a los valores de la modernidad, sino a va a redefinir el significado de la civilización occidental. El futuro no es un concepto abstracto, como tampoco lo es el clima. Nicholas Stern cuantificó el valor del clima (podría suponer una pérdida del 20% del PIB). La economía incluye preferencias y valores éticos. La ética analítica plantea no aplicar el tipo de interés que ofrecen los mercados para valorar el clima futuro.

Stern

¿Qué ocurre cuando el futuro deja de tener valor? Tras la crisis financiera las generaciones futuras no sólo van a heredar astronómicas deudas, van a sufrir la exclusión que supone un reparto desigual de oportunidades futuras: la capacidad para satisfacer sus necesidades, en sentido de supervivencia, se van a ver seriamente afectadas. Un escenario inaceptable, ya sea por justicia entre generaciones o por nuestros valores culturales, políticos y ético. 

¿Los mercados financieros va  a invertir en cambio climático? Los mercados financieros, en lugar de invertir para reducir emisiones, innovación tecnológica, invierten en productos financieros. Contratan, por ejemplo, un seguro el clima. Como lo oyen. Del mismo modo que existen  contratos de seguros sobre posible impago de deuda de países, sin necesidad de tener la deuda en propiedad (los ya famosos CDS –Credit Default Swaps). Se puede contratar seguros, prima de riesgo sobre el clima. Es un negocio apostar por el colapso del clima, como lo es apostar por el hundimiento de países y sus economías. Las ventas al descubiertos temporalmente prohibidas desde agosto. No duden que parte de los beneficios se financien campañas en negar el cambio climático. Igual los rumores para rebajar el ranting de la deuda de los países. Ignoro si se ha parado a pensar cómo piensa cobrar la apuesta si ganan.

Las actuales negociaciones del clima se centran en gestionar y planificar de modo diferente estas inversiones. ¿Cómo orientar enormes recursos financieros para que puedan ser compensados, sobradamente, con ahorros futuros? Invertir de modo que no genere deuda, sino ahorros futuros, en coherencia con la austeridad, eficiencia y ahorro. No va a ser los mercados financieros o la actual estructura de mercados de carbono quienes logren relanzar la economía. Serán los mercados regulados, que ofrecen señales fiables a muy largo plazo, como ha sucedido con las energías renovables, las que puedan reactivar una economía verde.

Barroso y Cohn-Bendit

Europa, advertía Barroso, ha de “reconocer que dejar que “las cosas sigan igual” nos relegaría a una declive gradual, a la segunda fila del nuevo orden mundial”. ¿Qué ha de cambiar para lograr un crecimiento inteligente, sostenible e integrado? Gerard Schröder en una entrevista, reconocía el “error fue suponer que la moneda única conduciría inevitablemente a la unión política”. En Ámsterdam, Niza, Lisboa, "los gobiernos comparten diagnósticos y terapias, pero al regreso cada cual hace lo que le viene en gana".

Grecia volvió a caer. El propio Banco Central Europeo se saltó sus limitaciones para comprar deuda de países en riesgo. No es la moneda el que ha provocado la crisis, es la falta de una política europea la que nos lleva al colapso. La ausencia de decisiones políticas está incubando la próxima crisis.  Se abordan los síntomas y se olvidan de las causas.

Holanda salto reclamando la expulsión del euro los países con déficit. Jürgen Stark, el hombre “déficit cero” y el arquitecto del Pacto de Estabilidad dimitía, daba un portazo al Banco Central Europeo que hizo temblar el euro. ¿Se puede, aún, culpar a Grecia por no cumplir con el plan de estabilidad, cuando la terapia aplicada hunde su economía un 7,3% del PIB?


La sentencia del Tribunal de Karlruhe confirmaba la constitucionalidad de la ayuda, aunque esa solidaridad y responsabilidad sólo la puede decidir el parlamento (el Banco Central Europeo no debe anticiparse). Reclama que Grecia reformas estructurales para generar crecimiento. Toda una construcción patológica de la realidad, ¿no acabamos de exigirles recortes masivos?

Sigma Gabriel (SPD) puso a Angela Merkel contra las cuestas en el Bundestag. ¿Cómo hasta hoy habían negado un gobierno económico europeo, habían rechazado la existencia de eurobonus? Recordaba las palabras de Wolfgang Schäuble (CDU, ministro de economía) en Handelsblätt: “sería erróneo la solidaridad si queremos captar del brazo a los griegos”; o de Rainer Brüderle (ex ministro de industria, FPD): “no tenemos intención de dar un céntimo a Grecia”. Angela Merkel se reinventa, ahora en una europopulista defensora del euro.


 
BELGICA-Cumbre de la UE

Merkel


Sigmar Gabriel acusaba Angela Merkel de haber provocado las medidas extraordinarias del Banco Central Europeo, al impedir que el Fondo Europeo de Estabilidad adquiriera deuda soberana. Lo que ayer demonizaba, la compra de bonos, hoy es abanderada de ellos. Impulsando políticas opuestas. El presidente de Baviera tuvo que rectificar, acababa de rechazar la compra de bonos, se excusó en que fue un error de “traducción“; Sigmar Gabriel ironizaba sobre el significado de la palabra traducción en dialecto bárbaro.

Trichet

Jean-Claude Trichet, presidente del BCE, perdió la calma antes las palabras de Gabriel: “tenemos un mandato que cumplimos… hemos mantenido la confianza en la moneda para ofrecer estabilidad de precios”, se defendió. ¿En qué consiste la política del Banco Central Europeo? Tener un papel neutral como guardián del euro. Pero lo que es bueno para el euro, no lo es ni para los europeos, ni para su prosperidad económica y social. A veces olvida, señala Gabriel, que le BCE forma parte de la eurozona, y no es un solo club de acreedores. De modo irónico calificaba la solución adoptada de “Merkel-bonus”, tras rechazar mutualizar las deudas soberanas.

Merkel se reinventa. Ahora las reformas de los tratados (Maastricht) no deben ser tabú. Reconoce, de modo implícito, que las normas y dogmas ideológicos que cumple Trichet no son los más adecuados para la estabilidad política europea. Rodeada, la "paloma" Angela Merkel, de los "halcones" del Bundesbank, Axel Weber, o de Theo Waigel (CSU), y demás guardianes de la ortodoxia que amenazan Europa.

 
Stark


No abandonar a la Gracia a su suerte, decía Jacque Delors, “no es cuestión de solidaridad, sino de atención inteligente a los propios intereses europeos”. Exigía transferir soberanía fiscal a las instituciones europeas, para abordar con una respuesta europea los retos y desafíos del siglo XXI. Merkel viene rechazando los eurobonus, la participación de acreedores en la solución o una tasa a las transacciones financieras. No deja de sorprender el alineamiento con esa ortodoxia de Elena Salgado, que afirma “los eurobonus es una buena idea, pero no está sobre la mesa”. ¿Qué temas tiene sobre su mesa más importante?
 
La unión monetaria aporrea la puerta para avanzar en la unión política. La política europea ha sido llevada hasta ahora, señala Jürgen Habermas, por las élites políticas; falta una amplia participación democrática. la actual crisis no podrá resolverse con un acuerdo legalmente vinculante con el gobierno afectado, ni con nuevos equilibrios en el marco del pacto de estabilidad. La sensación es que Europa está alimentando el despotismo político. Maastricht o el Pacto de Estabilidad y Crecimiento no puede dar más de si. La integración económica ni la puede traer, inevitablemente -como se pensaba- el euro, ni ser una decisión a puerta cerrada de las élites políticas (con modalidades de manga ancha cuando conviene). Requiere de participación democrática, al ser un acto profundamente político. Esta restricción de la participación generará recelos, ver Europa como parte del problema. Se requiere de apertura mutua de las opiniones públicas nacionales,  medios de comunicación capaces de abrir ofrecer una mirada europea a las controversias políticas. Mostrar que Europa es algo más que un mercado construido sobre un banco que sólo es capaz de ofrecer estabilidad a la moneda mientras la economía se hunde. Una Europa renovada ha de redefinir su proyecto de progreso.  

domingo, 4 de septiembre de 2011

El laberinto político y la crisis del euro. Jordi Ortega


La reforma de la constitución es un inesperado balón de oxigeno a una Angela Merkel que ha perdido apoyo parlamentario. Intenta alcanzar un acuerdo con la oposición. El SPD exige abordar la crisis del euro con respuestas globales a largo plazo, en lugar de la ampliación periódica de los rescates. Entre las propuestas una tasa a las transacciones financieras con la que financiar los eurobonus. Wolfgang Schäuble, ministro de Finanzas y otros expertos económicos de la CDU están de acuerdo. Pero Brüderler (FDP) objeta que esas tasas serían trasladas a los clientes.
¿Para algo más va a servir la reforma constitucional? Herman van Rompuy declaraba que no cree necesario el límite del déficit, la “regla de oro”, en la constitución. Desde el estallido de la crisis, recordaba Michel Rocard, no han faltado oportunidades para tomar decisiones inadecuadas. Las cumbres del G20 han apelado a una mayor regulación financiera. Sabíamos las respuestas adecuadas. Pero seguimos igual que antes de la crisis, los mercados funcionan sin restricciones, nadie está vigilando los especuladores o los mercados de derivados se mueven sin normas oficiales ni en contacto con la economía real.

Michael Rocard 7-8 enero 2010

Las turbulencias financieras no se deben a la debilidad del euro, ni a desequilibrios estructurales de la eurozona. Estamos ante una crisis política. La unión monetaria fue parcial, sin unidad política; Europa construida sobre un Banco. Maastricht era el primer paso de una integración a nivel europeo, como si la estabilidad presupuestaria fuera suficiente para el equilibrio de la eurozona (el mercado ejerce un control mucho más estricto, se llegó a decir).
La integración Europea no ha venido de la mano de aventuras utópicas e idealistas. Es fruto del realismo y coraje político. La moneda única puso fin a los ataques que estaban sufriendo las distintas monedas. La zona euro se enfrenta a una situación idéntica; sólo se podrán frenar los ataques a las deudas soberanas con un nuevo impulso a la integración política y económica de Europa.
Era las tareas que tenia sobre la mesa la cumbre europea del 21 de julio. En lugar encarar “soluciones” se aprobaron “mecanismos”. Con ocurrencias, como calificó Jacques Delors, la propuesta de crear un Ministro de Finanzas (¿no basta tener cuatro cabezas?). ¿Creían los políticos que los mercados esperarían a finales de septiembre para que las conclusiones de julio se conviertan en hechos?


El 17 de agosto los mercados se desplomaban. Un miércoles negro. La inesperada reunión de Angela Merkel y Nicholas Sarkozy se esperaba –por realismo político- aceleraran las decisiones del consejo de julio. En lugar de traer los eurobonus se rechazan estos de modo expreso. Cuando es el modo más efectivo de reducir la carga de los intereses que soportan las deudas de países periféricos. Temen que esta deuda pueda acabar contagiando Europa.
Se puede pensar que los inversores, que aprietan los mercados de la deuda, si son inteligentes no acaben ahogando a los deudores. La ética aristotélica, cultivada en Oxford, nos recomendaría acudir a la ayuda, aunque sólo sea para cobrar, de los deudores. Las reglas son otras. En las “ventas al descubierto” los especuladores toman prestadas estas deudas o valores, que luego venden. Desde las agencias de calificación se pone en duda la solvencia de estos valores, cuando los precios caen lo suficiente, compran para volver lo prestado con alguna comisión. Cuando más caiga la economía mayores son los beneficios.  
Los ataques bajistas no son provocados por inversores irresponsables sino unos mercados que funcionan con reglas y dogmas irracionales. Este tipo de operaciones, más allá de poner en peligro la economía real, es un ataque al proyecto europeo.
¿Quién calmó el miércoles negro a los mercados? No fue el presidente del gobierno sino la Comisión Nacional de Mercado de Valores. Las autoridades de los mercados de valores de Francia, España, Bélgica, e Italia prohibieron la venta en corto o al descubierto. Pocos días antes advertía la CNMV que “es preciso revisar la operativa de los mercados de valores con el fin asegurar la estabilidad financiera”.


Joschka Fischer mostraba las distintas opciones que tiene Europa. Seguir, falta saber por cuánto tiempo, improvisando y tirando de ocurrencias de modo irresponsable; prolongará la crisis. La política “ad-hoc”, responde a los efectos sin enfrentarse directamente a las causas, advertía Jürgen Habermas, socava la confianza y solidaridad europea, creando confusión, reclamaba a los líderes europeos hacerse cargo de las agenda política. Otro camino es el abandono directo del euro, dando la razón los que consideran la moneda única un error. No sería el regreso a las viejas hegemonías europeas sería el inicio de un caos ingobernable. China está exigiendo seriedad a Europa,  como se dejo claro en su visita al viejo continente Wen Jiabao, un intento de arrastrar a Europa al nuevo juego global del siglo XXI. La tercera opción es reiniciar un nuevo proceso de integración política. La continuidad del proyecto europeo está en juego, con una crisis que socava los propios cimientos de dicha unidad.
Las presiones están sobre Francia. Las fantasías de que una salida ordenada de países de la zona euro, ignoran que Francia no puede abandonar a los países del mediterráneo a su suerte. La ruptura del eje franco alemán se rompería Europa. Aquí la reprimenda de Helmult Kohl a Angela Merkel, rota Europa, Alemania regresaría a sus tenebroso pasado.

Helmult Kohl y Joschka Fischer

Se pretende resolver la crisis del euro como si se tratase de una cuestión técnica. Situar la política de estabilidad presupuestaria en la constitución, sin medidas concretas, no va a tranquilizar los mercados. Estamos ante una crisis política. La integración europea requiere una decisión profundamente democrática y política, que no puede despachar detrás de bambalinas en las que se mueven políticos. Los gobiernos deben de luchar por construir mayorías en defensa del euro y las consecuencias que conlleva. Volvemos al discurso de Maastricht que mostró sus limitaciones y fracaso.


Sólo una política fiscal europea puede contener el gasto, evitar el déficit privado, la condición de los eurobonus. Situar el equilibrio presupuestario en la constitución ofrece la imagen de un gobierno que se ha excedido en su política social. Felipe González recordaba que el déficit cero es las tesis ideológicas del “tea party”. Recordemos que en 2008 hubo superávit, que permitía reducir impuestos. Era un momento del rigor fiscal y contención del gasto privado.
En los años dorados de Alans Greenspan: el gurú del dinero barato, aquellos años que reclamaban rigor políticas sociales anoréxicas eran los mismos que acumulaban astronómicas deudas privadas.
Entre 2007 y Hasta 2008 estábamos todavía a tiempo de corregir los errores estructurales de la eurozona, con una respuesta europea. Hubiéramos evitado la actual crisis de las deudas soberanas. Ni con un nuevo proceso de integración europeo nos garantiza éxito en la salida de la crisis, el dólar con reserva federal tiene serias dificultades. La continuidad en el cargo de los responsables políticos dependerá de los resultados. Si ni siquiera intentan abrir un nuevo proceso de integración política de la eurozona la derrota está asegurada.

Martine Aubry y Sigma Gabriel, PSF y SPD.

Queda mucho recorrido para un gasto austero, eficaz, eficiente. Aún se puede, señalaba Jordi Sevilla, lograr ingresos públicos equitativos y progresivos, con o sin crisis, no se debería aplicar “presupuestos por programas” (objetivos agrupados,  cuantificables y evaluables), una evaluación de la eficiencia del gasto público (falta más atribuciones para la Agencia de Evaluación de Políticas Públicas), un contrato de programas para las Agencias del gobierno (agilita la inspección de cuentas), entre otras medidas. La reforma constitucional nos conduce a un cierre en falso de la crisis del euro.
Sin crecimiento no hay estabilidad. Hace años que en Europa se habla de una estrategia para un crecimiento inteligente, integrador y sostenible. Dejar que las cosas sigan igual, por el contrario, relegaría Europa a la segunda fila del nuevo orden global. Es el momento de ser intrépido y ambicioso, actuar con realismo y responsabilidad. Tenemos la hoja de ruta de la Ley de Economía Sostenible para cambiar el modelo productivo. No supone deuda si estas inversiones nos traen ahorro futuro, ser más eficientes supone menores gastos.
El gobierno tenía una oportunidad única para desde las exigencias de la crisis del euro proponer respuestas globales a largo plazo, un nuevo proceso de integración europea. En lugar de echar manos a la última ocurrencia de un Sarkozy que no propone y Merkel que no actúa.

viernes, 26 de agosto de 2011

Apuntes sobre el desorden financiero mundial, ¿el fin del petrodólar? Jordi Ortega


Richard Nixón desplazó el patrón del oro por el dólar un agosto de 1971. Hace cuatro décadas al dólar es la moneda hegemónica. El colosal del endeudamiento de Estados Unidos puede hacer que el dólar se desmorone, alertaba  Josep Borrell,. Resaltaba el riesgo del dólar sobre la estabilidad de la economía mundial. El euro también esta, como Europa al borde del abismo apuntaba Jacques Delors.


El mundo ha cambiado mucho en estas cuatro décadas. Los dólares con el que se compraba petróleo, ya dudan buscar refugio en deuda de Estados Unidos. Ni siquiera el dólar es seguro. Pasó la época que tener dólares garantiza el acceso a la energía de formar más segura que contando con reservas estrategias. Era la época que todo el mundo guardaba dólares.

En 1998 el precio del barril de petróleo estaba  12  dólares. Unas rentas de 335 mil millones de dólares, 37 mil millones permanecen en la OPEP mientras 289 mil millones iban a Estados Unidos. Con un barril de petróleo por encima de 100 dólares las cosas cambian. De los países industrializados salen más de 700.000 millones dólares que no regresan.

China está más preocupada por el futuro del dólar. El tesoro de China tiene 3,2 billones de dólares (1,1 billones del  Tesoro Federal). Barack Obama elevó el techo de la deuda. China reprocho no la deuda, sino los recortes impuestos por el “tea party” (que amenaza con una recesión).

Los países con deuda dispuestos a abdicar de la policía fiscal (prohibir constitucionalmente el déficit), sin un equivalentes europeo de política fiscal y presupuestaria. La ley de oro de la estabilidad presupuestaria de una Angela Merkel que acaba de perder el propio apoyo en el Bundestag. En septiembre veremos si se anticipan las elecciones. Oskar Lafontainer, Ministro de Finanzas con Schroeder (SPD), que calificaba a Merkel de la mujer más peligros de Europa. El excanciller Helmult Kohl (CDU), en una entrevista, afirmaba “usted [Mekel] no tiene brújula, si usted no sabe dónde está, adónde va, no sólo de falta liderazgo sino sentido a su política”.

Euro und EU

¿Qué pide el mercado? Las empresas alemanas reclaman eurobonus, les facilita las exportaciones, reactivar el crecimiento –la verdadera la preocupación de los inversores. Angela Merkel confía mejorar la competitividad con medidas de austeridad de caballo.

No podemos olvidar desequilibrios de fondo. China debería de consumir más y exportar menos (lo que importa es innovación tecnología, lo que ha permitido la recuperación alemana). Alemania es la China Europea, exporta tecnología, pero tiene su consumo estancado, no actúa de locomotora europea reactivando el crecimiento, argumentaba Josep Borrell.

El verdadero recorte de gasto seria avanzar hacia la autonomía energética. Hemos acabado siendo adictos, no sólo al petróleo, sino a la deuda para adquirir este. Nos sorprendemos ahora que el Deutsch Bank sea más internacional que alemán. Heiner Flassbeck actual jefe de Desarrollo de UNCTAD y en 1998 Secretario de Estado Finanzas, reclamaba menos austeridad e incremento de salarios por encima de la productividad e inflación para iniciar la recuperación económica. Josep Borrell señalaba que la parálisis de la locomotora europea frena la economía Europea. Estados Unidos debería de consumir menos y ahorrar más.


En medio de la tormenta financiera escribía en este mismo espacio que las medidas para frenar las apuestas bajistas (ventas al descubierto) contra la deuda pública (ataques contra los ciudadanos y sus instituciones) no las tomó el gobierno sino  la  Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El gobierno en lugar de regular los mercados los gobiernos se empeñan en aplicar la ley de oro de la deuda. Según Jacques Delors en una entrevista con el diario suizo, Angela Merkel y Nicholas Sarkozy “formulan respuestas vagas e insuficiente”.

Zhou Xiachouan, Gobernado del Banco Chino, proponía en medio de las nuevas turbulencias recuperar la idea de Keynes, en 1940, de creación de una “cesta de monedas”. El FMI ya ideo una respuesta que De Gaulle se opuso, veía un intento de substituir el patrón del oro.

Por este camino Grecia ha recuperado el “Ovolos”: su antigua moneda. Una alternativa que funcionó en Argentina durante su particular quiebra; se trata de dinero virtual que reconocen los ciudadanos e instituciones para intercambiar alimentos u otros artículos.

El orden mundial durante cuatro décadas Estados Unidos permitía el reciclado de dólares. Los dólares tras adquirir petróleo acababan convertidos en la deuda. El  resto del mundo adquiría deuda de Estados Unidos, una economía adicta a la deuda y combustibles fósiles.


Unos hablan de unas relaciones “asimétricas” otros de “modelo dual”. Poco importa. Entre la OCDE y la OPEP había sobreconsumo y precios bajos, en ambos lados existía una falta de soberanía respecto el mercado. Los productores de petróleo eran sometidos a enormes presiones para mantener precios bajos (extendían sus intereses en países industrializados). Los países industrializados contaban con energía barata y abundante, pero al precio de frenar el desarrollo de las energías renovables y tecnologías eficientes.

La escalada de precios del petróleo, por encima de los 100 dólares, ha invertido las relaciones entre países industrializados y países productores de petróleo. Hoy la OPEP tiene recursos para financiar una revolución energética. La OCDE tiene capacidad de aportar tecnologías y capacitaciones. El dinero que sale de los países industrializados a países productores de crudo podría invertirse en la revolución de las tecnologías del siglo XXI. No es casual que IRENA –la Agencia Internacional de Energía Renovable- este en Emiratos Árabes, vean su futuro como promotores de la revolución solar.

Europa y occidente es la adicta al petróleo. Y a algo más grave. La consciencia cojea respecto la acción.  Es adicta a viejas ideas y conceptos. Entre la acción y la representación hay un desfase de medio siglo. Actuamos en el orden del siglo XX en una relaciones geopolíticas del siglo XX. La respuesta a los retos y desafíos no puede más que abordarse en nuevo equilibrios, con una nueva gobernanza financiera y monetaria de las (todavía) potencias económicas (G8) y las potencias emergentes (G5 de países aún no poderosos).

El viejo orden ofreció extraordinarios resultados económicos y desastrosos consecuencias ambientales. No podremos ser optimistas, desde una perspectiva global, mientras prevalezcan miopes intereses nacionales. El Fondo de Europeo de Estabilidad Financiera adquiere deuda sin mutualizar ésta; no existe una garantía europea, la garantía la ofrecen los estados, por tanto no alejara los ataques a la baja de sus deudas.


Jacques Delors advertía que el euro y Europa están al borde del precipicio. Daba nos respuestas, la voluntad de transferir poder a Bruselas, la creación de eurobonus y una fiscalidad común, es la garantía una bajada de los tipos de interés y alejar los ataques a la baja de las deudas de los países que amenaza la construcción Europea.

¿A qué se espera para tener los eurobonus sobre la mesa? Las respuestas, mientras, son medidas ad-hoc, incapaces establecer un hilo argumental. Menos aún de abordar los retos y desafíos, requiere señalar las causas de la crisis. 


lunes, 22 de agosto de 2011

¿Hay voluntad de abordar los riesgos financieros? JORDI ORTEGA



Francia, Bélgica, Italia y España decidían suspender por dos semanas las ventas al descubierto. ¿Qué son estas operaciones, llamadas también ventas en corto ("short selling")?

Mientras todos podemos jugar a bolsa, comprar acciones para vender cuando suban su valor, arriesgando nuestro dinero; otros juegan contra todos nosotros. Piden "prestadas" unas acciones (en este caso, deuda pública) para venderlas por la mañana y comprarlas -más baratas- por la tarde, así  devolverlas a sus propietarios. A medio días difunden rumores sobre el valor de las deudas publicas. Los ataques que sufren las deuda pública, provocando una escalda de endeudamiento, no surgen de la nada, obedece a operaciones especulativas legales que están atrancando el propio euro y la construcción Europea. No es desacertado llamar estas operaciones armas de destrucción masiva.


El consejero delegado del banco francés Société GeneraleFréderic Oudéa, desmentía rumores, aireados por estos "saqueadores", de la insolvencia del principal Banco Francés. Los especuladores no dan tregua ni en agosto para atacar cualquier valor que puedan tomar "prestado". Un miércoles negro en medio agosto había tenido lugar.

¿Qué se hace? La ESMA (European Seciurities adn Markets Authority) prohibía de modo "temporal y excepcional" –dos palabras mágicas- las operaciones en corto (en espera de coordinar una vigilancia más estricta sobre las ventas al descubierto). La CNMV (Comisión Nacional de Mercado de Valores) también prohibía de forma cautelar dichas operaciones. BBVA y Banco Santander perdieron una quinta parte de su valor. Poca broma el volumen "saqueado".



Un año antes Angela Merkel propuso su prohibición. No fue aceptada. Entonces ministra Francesa de Economía, la nueva directora del FMI, argumentaba que pondría en peligro la liquidez de la deuda soberana. Era iniciativa del regulador bursátil alemán el prohibir las ventas en corto al descubierto, que arrastra a apuestas a la baja de la deuda publica.


No le pareció mala idea a José Luis Rodriguez Zapatero. Pero se sumo al resto de países que censuraba a Merkel, "no es el mejor ejemplo de coordinación contra los especuladores". Ni Francia ni España se planteaba emular Alemania criticada de actuar por su cuenta contra especuladores. Christine Lagarde añadira deberíamos pedir opinión a los gobiernos afectados por esta medida". ¿Se refiere a Grecia, que consecuencia de los ataques especulativos (ventas en corto) ha de pagar intereses prohibitivo? (una parte de la deuda griega es efecto de estos ataques, no del sus excesos de gasto). 



¿Qué dio de la esperada reunión entre Sarkozy y Merkel? Tan poco que se evitó hablar de lo fundamental, los eurobonus. Se anunció un gobierno económico europeo, pero sólo de oyó palabras vacías: moderación, estabilidad y equilibrios. O sea, seguir curando la anorexia con anemia (más austeridad). ¿Donde esta el plan de estabilidad y crecimiento o el pacto fiscal común?

Elena Salgado entendía la postura de Francia y Alemania contra los eurobonus. Antes de los eurobunus se han de corregir desequilibrios. ¿Se teme que el mínimo actos de solidaridad suponga trasladas a la eurozona los costes de los ataques de las deudas de los países periféricos? La emisión de eurobonus acabaría con este tipo especulación. Más rápido es prohibir estas operaciones que atacan a la economía real.

Para Grecia, España, Italia o Portugal la emisión de eurobonus significa unos crédito más baratos y fácil de financiar. Acabaría con los ataques especulativos. ¿Supone esto una mal señal en el gasto de estos países? Se trata de un exceso de optimismo, ¿se cree que con tipos de intereses prohibitivo estos países van a abordar, sin estimular la economía, ajustes fiscales -reducir el déficit?

Angela Merkel y Nicolas Sarkozy

¿Cuál sería la respuesta? Ni siquiera una reserva Federal Europea, como existe en Estados Unidos, es una seguridad contra tempestades financieras. El valor de la deuda de Estados Unidos ha perdido el triple A. Los eurobonus necesitan una política común fiscal, controlar el gasto y el déficit. 

Cabe preguntarse quién pilota la economía europea cuando la respuesta dada a la crisis del euro es volver a unos límites de déficit fijados en Maastricht. ¿No está claro que ha sido imposible hacer valer dichos límites, sobretodo, cuando eran burlados por países con peso político?



Incluso el Ministor de Economía alemán exigió limitar la soberanía fiscal de los países para defender el euro. La paradoja es tener unas políticas fiscales absolutamente en contradicción con los objetivos de déficit. Para que los saqueadores sigan haciendo su agosto.

Dutch Finance Minister Jan Kees De Jager (L), talking to his German counterpart Wolfgang Schäuble.
Wolfgang Scaüble y Jan Kees de Jager


Europa tiene voluntad de defender el euro, pero de no pagar el precio por hacerlo. ¿No se dan cuenta que arriesga algo más valioso, el propio proyecto Europeo? Merkel reconoce no se atrevió actuar. Sarkozy no se atrevió a proponer. Otros se atreven a rechazar. 



La ministra Elena Salgado fué tan poco entusiasta con la medida, que esperaba que la CNMV (miembro de la ESMA) no la llegue a prorrogar. Mientras el candidato Alfredo Pérez Rubalcaba considera que la prohibición cautelar de la CNMV de las ventas en corto va en el interés de todos (que unos pocos especulen contra el sistema financiero, los bancos es el lugar donde todos los ciudadanos tienen su dinero). Un discurso excesivamente entusiasta con la banca (como si las operaciones en corto no tuviera nombre de banqueros). 

No crean que Angela Merkel aprendió esto Este del Eden (Alemania oriental). Es una medida que ella  bloqueó al gobierno roji-verde (1998-2005). El SPD impuso prohibir venta al descubierto para pactar una gran coalición con la CDU (2005-2009). Algo que suprimió Merkel tras pactar con liberales (2009). El año pasado dio marcha atrás, como ha dado marcha atrás en su política energética y nuclear. Un homenaje póstumo al gobierno de Gerard Schroeder.


 
Oskar Lafontainer tras abandonar el ministerio de finanzas marzo 1999.

La defensa del euro y Europa no es una cuestión tecnocrática, sino profundamente democrática; iniciar el camino hacia una integración política requiere un pacto de estabilidad y de crecimiento. Supone ceder soberanía en la política fiscal.

Si ojean "Confusión de Confusiones" escrito por el español Don José de la Vega -en 1688- descubrirán que dichas operaciones al descubierto estaban prohibidas en Ámsterdam en 1610. No estamos ante un Fukushima financiero, en sentido de riesgos de los que carecemos de instituciones. Se trata de riesgos con cuatro siglos de historia. 


¿Cómo se han permitido la gestión tan desastrosa de la crisis -en 2008 y 2009- dand rienda libre a las ventas al descubierto que nos ha llevado a los ataques destructivos del estado de bienestar, ante lso cuales los gobierno se han negado a tomar medidas ni siquiera de prevención? Se preguntaba Sigmar Gabriel presidente del SPD. 


Lo que  París y Berlín ha demostrado, ¿dónde está Europa? es que los gobierno deben de decir adiós a ciertas mentiras que durante los dos últimos años se han mantenido en pié. La deudas no han surgido por una falta de contención del gasto publico -los gobiernos han aplicado las recetas neoliberales-, han sido los rescate de lo bancos lo que ha traído publica objeto de ataques despiadados beneficiados por dichas deudas (casualidad que la deuda privada no sea atacada). No son los mercados, sino una gestión populista e insensata de la crisis la que ha provocado las actuales tormentas.


Sigmar Gabriel im Interview
Sigmar Gabriel SPD. http://www.dradio.de/dkultur/sendungen/interview/1527388/



Por lo que se permite que el Deutsch Bank dicte la política económica del Ministro de Finanzas Alemán (no muy diferente de un gobierno griego "asesorado" por Goldman Sach). ¿Qué podríamos esperar cuando las decisiones políticas las dictan quienes siguen jugando en el casino? 

¿Quién esta pilotando el euro? La decisión no fue tomada ni por el Consejo, ni por la Comisión, ni el Banco Central Europeo, sino por un desconocido organismo de coordinación -casi sin competencias- que regula los mercados de valores de distintos países. La decisión no podría ser más que efímera y temporal. En medio de la pasividad de los líderes europeos y sus instituciones. No es una crisis financiera es una crisis política.